Desde chicos nos enseñan cosas fundamentales para la vida, desde caminar, hasta correr. Pero hay algo que nadie es capaz de enseñarnos, y es como manejarse a lo largo de la vida.
Se dice que la vida es la mejor profesora y a la vez, la más dura. Nos enseña cosas que ninguna escuela puede enseñarnos, como a afrontar problemas, y sonreír a pesar de los llantos. Pero a la vez es dura. Cuando no viene una buena mano después de todo el juego, y crees que estás perdido.
Siempre nos dicen que la gente es buena, y que te va a ayudar siempre que pueda. Que hay que ser amable, pedir permiso, decir por favor y gracias, y disculpas cuando es necesario.
Pero quien nos enseña a decir adiós? Madurar en ese sentido, de la típica frase "Si lo amas, déjalo ir". Quien puede hacer eso sin sufrir? A quien no le gustaría que alguien sea feliz a nuestro lado? Ese alguien que tanto queremos?.
Pero si no le importa.. para que sufrir, no? Soltarle la mano a alguien que querés, ya sea por su muerte, o porque no quiere o no le corresponde estar al lado tuyo, cuesta, más que otra cosa en esta vida.
Despedirse, es algo que ni la vida ni la escuela enseña, lo enseña un sentimiento: el amor.
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