Es increíble como solo una persona puede cambiar la perspectiva de tu mundo, en tan solo dos segundos. Hay momentos que uno guarda en la memoria, no solo por su importancia, si no por ser ÚNICOS. Momentos que se recuerdan mucho tiempo después, y tenes reacciones incondicionales.
Recordar un momento, que se te erice la piel y no poder evitarlo. Que aparezca una sonrisa tan estúpida en la cara y a la vez tan imposible de borrar. Un encuentro, un abrazo, una caricia, una palabra.. un beso.
La parte complicada del asunto, es extrañar, y desear desde lo más profundo del alma que ese momento se repita. No es solo el deseo, es la necesidad que tu subconsciente produce.
Que un momento sea tan perfecto, es hermoso, pero a la vez trae consecuencias. El cuerpo está condicionado a ser "adicto" a determinados placeres, placeres que nos hacen bien anímicamente. Si una palabra, una sensación, un beso, se vuelve algo tan exquisito, único y hermoso, el cuerpo está satisfecho, y quiere la repetición de este. Por lo que cada cosa se vuelve una necesidad.
La necesidad y el placer de un momento tan único como aquel que marcó tanto la vida de uno.
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